Los conventos de Sevilla, estandarte de la mejor repostería tradicional de la ciudad
Sevilla
no sólo brilla por sus preciosas calles, la Giralda, su Catedral o el Puente de
Triana; también lo hace por sus deliciosos dulces. Los más reconocidos son los
ofrecidos por los conventos de clausura, como las yemas del Convento de San Leandro;
los roscos de San Clemente; la bollería de Santa Inés; las mermeladas de la
orden Santa Paula; los bocaditos árabes, naranjitos sevillanos y empanadillas
hechas al horno y rellenas de boniato o sidra del Convento Madre de Dios de la Piedad , o el tocino de cielo y mantecados de Santa María del Socorro.